martes, 20 de octubre de 2009

Nadia Cortés



Franceso Lo savio, la explosión de las formas en el espacio.

En palabras de Leonardo Sinisgalli, cuando el hombre ya no siente la voluntad de vivir, de querer construir, edificar; arruina las herramientas de la geometría y las vuelve garabatos. Este no sería el caso del artista italiano Francesco Lo Savio, que con su obra nos intenta describir lo invisible, la energía a través de las formas y de la consideración de la geometría no como un sistema, sino una disposición, instinto de conservación de la materia y el pensamiento, lógica de coexistencia y complemento.

La obra de Lo Savio, presentada por primera vez en España, aparece como una explosión de las formas que invita al espectador a entender su relación con el espacio desde otra perspectiva.
Arraigado e influenciado por el informalismo, la arquitectura barroca, el futurismo y el constructivismo; la obra de Lo Savio mantiene el mentalismo subyacente en el desarrollo del movimiento minimal italiano del período de la posguerra, lo que implica que su obra esta marcada por la presuposición de una dimensión donde se fusionan el peso concreto de la materia y la abstracción mental.

Entender a la geometría fuera de su uso conceptual sistemático e injertarla como voluntad de sobrevivencia, unión de espacio y energía, no puede hacerse sin recurrir al pitagorismo, neo-platonismo o, de manera más general, prescindiendo de apuntar el cercano contacto de la invención de la abstracción con la inmaterialidad musical o la mística matemática.

El discurso escultórico-pictórico de Lo Savio, pretende fundir el mundo dinámico, antimatérico y sonoro con el mundo estático operante de la materia y el color, logrando que se escuche lo que se ve y haciendo de la geometría una disposición metafísica del hombre, una obligación de edificar.


La elevación plástica de la forma

La asunción de un nuevo uso de la geometría por parte de Lo Savio, implicó la posibilidad de la explosión de la formas en el espacio, posibilitó que tanto la pintura como la escultura tomaran lugar fuera del marco y se insertarán en el espacio real, abriendo paso a la reformulación de la relación entre la práctica artística y la intervención directa en el mundo.

La obra de Lo Savio se presenta como una poética visual que nos transporta hacía una expresión pictórica cuyos principios son la sorpresa y la emoción. El espíritu que mantienen sus obras está basado en las múltiples posibilidades sorpresivas que ofrece la geometría en su regresión al infinito, así como, en la idea de la articulación irregular monocromática como un principio creativo.

Juegos de formas, ocupación y apertura de espacio, ruptura de la uniformidad mediante la perspectiva pero manteniendo lo monocromático, muestran el movimiento de lo estático operante a través de su serie de Metalli. Así, la superficie de la pintura o del material de la escultura viene a conformar una continuidad entre el espacio del espectador y el espacio interno de la obra, mostrando la emoción pictórica del artista que traspasa la lógica del límite tocando al espectador. De hecho, Spazio luce no es sino el toque sutil de una aparición sorpresiva a la mirada.

La serie de acuarelas sobre papel Senza Titolo de 1959, se transfigura como una especie de escala musical minimalista, una aparente melodía de base transgredida por notas que van rompiendo a través de la proporcionalidad y variabilidad de tonos la consecuencia de la serie. Una ruptura dentro de una continuidad desgarrada desde el inicio. Esta serie presenta la particularidad del discurso pictórico de Lo Savio, formas y color se transfiguran, se convierten en sonido, nos llevan a la elevación plástica de la forma.

Con Spazio Luce, Lo Savio no sólo nos toca, sino que alcanza una concepción espacial pura, dado el juego simple entre forma y color, su absorción y consecuente variación de intensidad, que muestra la dinamicidad de la pintura. Lo estático y el movimiento, la libertad estática, toman lugar aquí mediante el espacio circular que recuerda a la iconografía cinética del futurismo, donde la perfección de la inmovilidad incluye la posibilidad del movimiento.

La influencia de Lucio Fontana dentro de su trabajo se hace presente, también, en Spazio Luce (Cementita/ Óleo sobre lienzo) donde además del juego entre forma y color, se presenta una ruptura de textura. En la uniformidad de una superficie, se prosigue con un desgarro, una irrupción en la absorción del color y la forma, como si atrás de ese eco que simula ondas de agua, se hiciera quebrar el centro, mostrándose la existencia de la profundidad en la superficie plana que es el lienzo.

Articolazzione totalli, es el final de una dinamis existencial y el compromiso emocional de la obra de Lo Savio, que a través de la calibración de la luz muestra la lógica de apertura y totalidad de su obra completa, construcción de espacio técnico como apertura de posibilidad real de vida, juego de complemento, posibilidad infinita de la experiencia finita de la existencia.

Nadia Cortés.

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