martes, 20 de octubre de 2009

Jennifer Calles



FRANCESCO LO SAVIO, ¿sólo minimal?

MNCARS, Santa Isabel, 52. Madrid. Hasta el 11 de enero.


Desde que se inaugurara esta primera retrospectiva en España del artista italiano Francesco lo Savio (1935-1963), no se dejan de leer enunciados que remiten a su supuesto papel como “precursor del minimalismo americano”. Sin embargo, tras ver la exposición que albergan las blancas paredes del Reina Sofía, uno se pregunta inquietantemente: ¿hasta qué punto es minimalista la obra de Lo Savio?

El minimal art excluye, elimina, quita. Por eso otro de los nombres con los que se calificó al movimiento americano en los años 60 fue el de “arte negativo”. Su objetivo era desprender a las obras de la ilusión, el detalle y el tiempo -elementos tradicionalmente instaurados dentro de la práctica artística occidental- para que ellas mismas se presenten como lo que son, nada más. La labor del artista quedaba entonces limitada a presentar y no representar, como la del espectador a ver y no interpretar. En ese sentido en el que lo importante es mirar y no pensar, Francesco lo Savio tiene en común con el minimalismo una profunda reflexión sobre el sistema de percepción humano. La luz como preocupación central a lo largo de su breve carrera artística muestra dicho interés materializado concretamente en sus pinturas monocromas Spazio-luce, pero también latente en sus objetos Metalli, si interpretamos la obsesión por el negro como la utilización del color en el que la absorción de la luz llega a su máxima capacidad.

El principal interés de esta muestra, comisariaza por Daniel Soutif, radica en que ha conseguido reunir el ochenta por ciento de la dispersa obra del artista. Una producción breve, pues apenas abarcó los últimos cinco años de su vida antes de suicidarse en un emblemático edificio del arquitecto Le Corbusier, pero coherente, radical e innovadora dentro del panorama artístico internacional del momento. El museo ha dispuesto así un total de 120 piezas que abarcan desde los inicios de Francesco lo Savio dentro de la entonces predominante pintura informalista, hasta la mencionada serie Spazio-luce, pasando por sus Filtri, y llegando finalmente a los también citados Metalli y su imponente Articolizioni totali. En definitiva, se puede intuir que son estas dos últimas producciones las que parecen ser, a primera vista, más cercanas al “objeto específico” propio del arte minimalista. Sus formas objetuales, sencillas y geométricas, concebidas incluso como unidades en repetición, sus materiales industriales y su frialdad expresiva son aspectos que hacen que estas obras sean vistas desde la perspectiva actual como primeras intuiciones de lo que autores como Donald Judd, Robert Morris, Dan Flavin o Frank Stella desarrollaron pocos años después bajo la premisa de este último: “lo que ves es lo que ves”.

Sin embargo, si miramos con detenimiento los objetos de Lo Savio, nos daremos cuenta de que lo que vemos no es todo lo que hay. El minimal no deja otra opción al espectador que la de mirar, nada late en sus frías estructuras. Pero los Metalli de Lo Savio guardan un misterio, más allá del delante hay un adentro. La frontalidad con que se nos ofrecen, no deja de ser una trampa para el espectador que no se decida a buscar por sus recodos escondidos.

Definitivamente, en Articolizoni totali de 1962, una vez más se unen espacio, materia y luz concretados bajo la forma. Lo Savio se desprende por fin de la pared y hace reposar las cuatro estructuras cúbicas que conforman esta obra sobre la superficie del suelo. Más cerca que nunca de la arquitectura y más cerca que nunca del hombre, el artista invoca por fin otros sentidos que no son solo la vista. Cada uno de estos cubos parece activar sombras y luces, llenos y vacíos. Nos invitan a entrar y salir. Y si a alguien le quedase alguna duda sobre esto, solo tiene que detenerse en el último dibujo con el que se despide la exposición. En él, podemos ver el boceto de una serie de personas cuyos cuerpos se amoldan a las estructuras cúbicas de la obra. ¿Quería entonces el artista supeditar nuestra percepción sólo a la vista como pretendían los minimalistas, o está en ese aspecto más cerca de otras actitudes de la época como por ejemplo la de los neoconcretos brasileños? Al fin y al cabo, los estudios arquitectónicos y maquetas que podemos ver en la exposición pueden hacernos pensar en los “bichos” de Ligia Clark.

A menudo, las cosas varían dependiendo del punto de vista desde el que se afronten. Desde el discurso hegemónico del arte occidental bien podemos decir que la obra de Francesco lo Savio representa los inicios del minimalismo americano. Pero si nos esforzamos un poco, más allá de este tipo de afirmaciones excesivamente cómodas a veces, diríamos que nos encontramos ante una obra rica en matices y por ello difícil -e inútil- de clasificar. Sacar del olvido a un artista como Francesco lo Savio, para recomponer su obra dentro de los esquemas oficiales del arte, es volver a suicidarle.

Jennifer Calles.

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