viernes, 29 de octubre de 2010

Nueva temporada otoño-invierno de Victoria Civera


Victoria Civera insiste en la articulación de un discurso que hace una revisión muy personal, e incluso intimista, de los arquetipos de género que han revolucionado desde las representaciones artísticas historicistas a las imágenes construidas por la industria de la cultura y los media. No es extraño encontrar en los trabajos seleccionados para la exposición Madre Norte, mujeres cuyas poses remiten a un vasto diapasón de alusiones mitológicas femeninas en convivencia, armonía o tensión con un escenario natural. Alusiones que remiten también a la gestualidad de heroínas modernas y mediáticas o a las supervivientes de la ciudad contemporánea.


En ciertas obras, como en No te escapes, Civera hace ejercicios explícitos de composición que apuntan el carácter constructivo de la escena, y encuadrna la acción representada, introduciendo una reflexión sobre la propia calidad racional de sus obras. Ejercicios que nos muestran que su expresionismo, la geometría casi abstracta de los fondos, su bad painting, es intencional. Cuando coloca las figuras de las mujeres en medio de las escenas, las poses son estudiadas, tratan de crear una empatía con el receptor, de modo que éste se pregunte a sí mismo por el drama que parece emerger de las figuras que observa. Figuras casi siempre envueltas en un halo de violencia, a punto de sumergirse en el caos de una pasión que las remite a un primitivo instinto de supervivencia. A escapar de las definiciones de género basadas en esa belleza del artificio. A huir de la tiranía de la moda, otra de las preocupaciones recurrentes a lo largo de su trayectoria.


Podría pensarse en un juego irónico que atraviesa los espacios, que cruza la galería. Un recorrido que se hace a través de los guiños que la artista ha dejado por el lugar. Lienzos sobre muros y objetos escultóricos que dialogan con fragmentos que se escapan de los cuadros y asaltan al visitante. Un visitante que busca pistas ambiguas para interpretar la exposición. Madre Norte enuncia desde su propio título una visión polar, en la que se hibridan dos realidades que parecían lejanas y ajenas entre sí. Tradición o modernidad, norte o sur, natural o artificial, evocaciones de las muchas batallas en las que el sujeto femenino se ha visto envuelto y afectado a lo largo de la historia. Extrañas resultan esas dicotomías en un presente donde todos esos signos son referentes apropiables y manipulables, donde la figura femenina puede ser sometida a un travestismo híbrido según el momento y el contexto en el que se represente.


Esta muestra recoge algunas de las últimas pinturas y esculturas de Victoria Civera, mostrando el papel de la mujer como tema central y el círculo como recurso diálogico y símbolo fundamental de su obra. Continuidad de la retrospectiva que ha ofrecido recientemente el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, esta exposición ofrece hasta el próximo 20 de noviembre obras de pequeño y gran formato que mezclan texturas y materiales y retoman las claves críticas, vitales y emocionales que han acompañado a la artista durante gran parte de su trayectoria.


Civera nos trae a la galería Soledad Lorenzo, colaboración ya “clásica” en la capital, una propuesta individual que reflexiona sobre determinados estereotipos femeninos. Estereotipos vinculados al “cuarto poder” que contrapone con la figura versátil y flexible de una mujer libre, empoderada y poderosa como marca de su obra. Su trabajo alberga una dura reflexión de la mujer objeto sobre la que la sociedad deposita su mirada voyerista, repensando ciertos clichés de la mujer occidental. Una crítica sensual y feminista que alude al concepto del placer visual en la producción de la imagen femenina comercial. A través de los objetos y atuendos que se encuentran en su obra como sello de identidad, cuestiona los mecanismos de placer y la estructura del deseo definidos por los mass media.


La artista ofrece esta espectacular tensión, también emocional, entre lo bello y lo feo, entre lo racional y lo irracional. Nos invita a visitar a lugares íntimos en los que mezcla formatos, objetos y materiales diversos, en los que vuelca su experiencia y emocionalidad. La mujer que nos presenta abre y ocupa distintos espacios, es una representación de la mujer heterogénea, distinta en cada obra, “pública” y privada. Un fetiche irónico y perverso que despierta un imaginario confuso y ambiguo en plano íntimo y, siempre, social.


29 de octubre 2010

aka

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